Friday, 13 July 2007

Wednesday, 11 July 2007

Carta de Zaya (traducida)

Afortunadamente, nací como hija menor para mis padres y como hermana menor para mi hermana.

Amo mi vida y amo vivir. Odio la enfermedad así como amo la vida. No le deseo a nadie el dolor ni la enfermedad que me ha tocado vivir. Cuando estoy despierta, yo deseo y cuando estoy durmiendo, yo sueño que me he sanado y soy de nuevo una persona normal.

Me llamo Zaya y tengo 20 años. Cuando tuve 16 me diagnosticaron que padecía de una enfermedad llamada Artritis Reumatoide. He tomado todo tipo de medicamentos y visitado muchos hospitales pero al final, la enfermedad me ha llevado a permanecer en cama. He estado tomando todas la medicaciones a rajatabla, pero después de 4 años aún sigo luchando con una enfermedad que nadie sabe porqué empezó.

Nunca pensé que estaría muy enferma por tan mucho tiempo. Desde el día que uno de mis dedos se inflamó, no he vuelto a estar lejos de un hospital. Esta enfermedad está empeorando cada día y está afectando todos mis demás dedos, mis codos, hombros y todas las articulaciones. Y ahora siento dolor hasta cuando me río.

Mientras mis amigos y mis compañeros de colegio se preparaban para ir a la Universidad, estudiando, corriendo y ríendo muy contentos; yo, estaba postrada en mi cama, sintiendo dolor y llorando. Realmente sí que me compadezco de mi situación y de los problemas que estoy causando a mi familia.

Después de haber terminado el colegio en 2005, mi sueño era estudiar en la universidad, graduarme, trabajar para ayudar a mis padres y llegar a ser una ciudadana modelo para contribuir al desarrollo de mi país. Con todas estas ideas y sueños, cuando me enfermé, creí que algún día iba a mejorar y un día enfrentaría el futuro con mucha confianza llevando una sonrisa en mi cara.

Pero cuando mis compañeros de clase estuvieron exáminandose para poder entrar en la universidad, yo estaba en un hospital mirando el techo de la habitación, deseando estar allí con ellos. Desde ese periodo hasta ahora, he pasado cada día en cama compartiendo mis lágrimas solo con mi sábana y mi almohada.

Cada noche antes de irme a dormir, anhelo con poder dormir una noche entera sin sentir dolor pero este deseo no se ha cumplido. Yo lloro todas las noches a escondidas.

Mi familia está desesperada al no ser capáz de ayudarme o compartir mi dolor. Puedo ver en sus caras su sonrisa cuando me miran pero cuando se voltean, lloran. Obviamente, es muy doloroso ver como la niña que ha sido un sol en sus vidas no puede sostener por sí misma una taza para beber. ¿Podéis imaginaros lo duro que es para mí ver sus corazones llorar en silencio?

Pues bien, el año pasado mis padres vendieron nuestro apartamento de 2 habitaciones (el fruto del trabajo de mi abuelo de toda una vida); y comenzaron a ahorrar dinero para mi tratamiento fuera de Mongolia. Los 16 millones de Tugrits (US$ 12,000) todo nuestro capital no era lo suficiente para mi tratamiento en el extranjero, entonces, mis padres decidieron poner el dinero en una Cooperativa de Ahorros llamada "Tugs Erdene" que se esfumaron. El 5 de mayo del 2006 la Cooperativa se fue a la quiebra y ahora no tenemos nada, ni dinero, ni apartamento sino solo problemas financieros.

Mis padres se culpan a sí mismos por confiar en dicha Cooperativa y no ser capaces de poder hacer nada para ayudar a su pequeña niña que está sufriendo y llorando a su lado. Las enfermedades no se buscan. ¿En qué puedo creer? Mi condición está empeorando día tras día y mi paciencia se está agotando. La gente sana no puede imaginar lo duro que es incluso hablar y reir, cuando hacer éstas dos cosas me producen mucho más dolor. Programas de televisión en Ulan Bator como "Stranger" del canal 25th TV, "Los sueños se vuelven realidad" del canal USB se han ocupado de mí. Diarios como "Today", "Ardin Erkh" y "Odoo Tsag" han publicado artículos sobre mí. Nos hemos dirigido al Sr. Ts.Munkh-Orgil, Ministro de Asuntos Legales; L. Gundalai, actual Ministro de Salud, La "Rotary Foundation" en Mongolia y muchas otras organizaciones pero sin recibir alguna respuesta clara.

Esta pobre y enferma muchacha está pidiendo vuestra ayuda, lo cual significaría darme un futuro, una esperanza de vida. Quiero vivir y caminar como el resto de la gente, al menos algún día. Mis días de vida están alcanzando un límite. Por favor, ayudadme a estar sana nuevamente.

Un hospital en Corea del Sur me ha ofrecido hacer un análisis y una diagnosis de mi enfermedad. Mis padres, que me cuidarán allí, también necesitarían un finaciamiento para el viaje de ida y vuelta pero ellos se han gastado todo lo que tenían en mis tratamientos que son muy caros.
Con esta carta, os imploro y mando mi última esperanza y sueño para poder volver a caminar. Aunque, estoy enferma aquí en mi cama, mi deseo de vivir y estar sana crece cada día que pasa. Por favor, dadme una mano.
Sinceramente,
Zaya

Template Design | Elque 2007